El ultimo acto de Don Cuco del metro

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Damas y caballeros, yo, Don Cuco, vengo a anunciarles mi sueño, así es, anoche tuve un sueño, un sueño en el cual los dioses han traído a mi la visión del éxito, de la fortuna, la cual me sonríe y me inunda de ánimos. Durante mucho tiempo me he rehusado a vivir como mis hermanos, y tomar la comida que ustedes dejan caer sin dar nada a cambio.

Hoy la espera ha rendido frutos, por fin en mi pequeño agujero  se me a otorgado una epifanía para traer a mi boca algo dulce que sea su voluntad otorgarme, a cambio les mostrare el mayor acto de entretenimiento que sus ojos hayan aspirado a ver.

Así hablaba Don Cuco con una labia estremecedora, digna de alguien que podría vender arena en el desierto a un alto precio. A tientas, a causa de su parcial ceguera, buscaba entre un montón de cosas una mesa plegable y un mantel. Coloco la mesa y estiro un pedazo de tela sobre ella, se coloco un bombín sobre su pequeña cabeza, y sin mas siguió hablando.

– Juntense damas y caballeros, antes que nada les diré brevemente lo que me han dicho entre sueños. Esta noche soñé que deleitaba sus corazones con un acto sin igual, un acto que si no lo ven no me creerían, así que por favor ruego que presten atención, y al final si su buena voluntad les dice que han quedan satisfechos, aceptare aunque sea un dulce bocado, ya que entre sueños me han dicho, que al final de mi acto he de morir. 

No, por favor no se aflijan, que la muerte no es el fin, que esta fría y extraña palabra no altere sus ánimos, por favor que este espectáculo promete llenarlos de dicha y alegría, pues solo a mi se me ha revelado como traer al mundo de la vigilia un acto que solo se puede realizar en el mundo onírico.

Las palabras de Don Cuco se pegaban como miel a los oídos de quien se prestara a escuchar lo que su vieja boca decía, adornada con un movimiento de manos que dejarían a cualquier mago estupefacto. Sus pequeños ojos aunque parcialmente ciegos parecían iluminados por dos farolas, Don Cuco emanaba emoción a su alrededor, al parecer su espectáculo prometía ser el mejor de la historia, y a pesar de que había anunciado su muerte, no bajo el animo, al contrario, pareciese que esto le había agregado pasion a su espectáculo.

– Ahora, presten atención, que sera la única vez que pueda yo mostrárselos, ya que como les dije, mi muerte viene despues del acto. 

Con una lírica indescriptible Don Cuco tomo una gran caja de cartón y la coloco sobre la mesa, camino de un lado a otro con un paso gallardo, y saco el pecho para iniciar la función.

-Mi querido publico, están por ver algo tan maravilloso, tan fabuloso, que siquiera tiene nombre, así que solo le llamare “El Acto”.

Miren, con esta simple caja de cartón iluminare su interior, con este lápiz prometo dejar a cada uno de ustedes una sonrisa de satisfacción, !ah! y no se me olvida mi mayor promesa, con esta hoja en blanco deleitare sus corazones a tal extremo que ninguna amargura caerá sobre ustedes como para hacerlos poner una cara larga por mucho tiempo.

Así don cuco, tomo enseguida aquel lápiz y comenzó a rayar sobre el papel, hacia un trazo a la izquierda, luego otro a la derecha, solo se podía ver como blandía el grafito como si fuera una espada y el un maestro en esgrima. Era tan solo un arte ver aquellos movimientos, algunos eran bruscos y le hacían poner una cara casi de furia, otros eran tan finos que su mirada casi se perdía tan liviana como una pluma.

– !Listo, esta listo¡ Disculpen ustedes, mi querido publico, si he tomado mucho de su preciado tiempo y su paciencia, pero he terminado.

Ahora, presten mucha atención.

Don Cuco tomó el papel donde había trabajado y comenzó a doblarlo, primero un doblez por la mitad, luego un triangulo, despues mas dobleces, como ya había mencionado, sus manos se movían con gracia y delicadeza, un origami magnifico, sin igual, el papel parecía cobrar vida en sus manos.

Al terminar de doblar el papel, tomo la hoja y la metió en la caja de cartón, se paro enfrente e hizo una pose de triunfo.

-Ahora, mi respetado publico, el momento que hemos estado esperando tan ansiosamente.

Sin contener su tremenda alegría de que todo iba a pedir de boca, se coloco nuevamente detrás de la mesa, y con un solo movimiento retiro la caja de cartón. Entonces lo que se vio debajo, era tan maravilloso que ni en sueños pudo haber sido mejor, el mismo Don Cuco soltó lagrimas de dicha y alegría. A lo largo de la historia no se había apreciado algo parecido, cualquiera que lo aya visto estaría de acuerdo que las promesas de Don Cuco fueron poca cosa comparado con lo que presenciaban.

Entonces, el metro freno salvaje y repentinamente, todo lo que había montado Don Cuco salio volando por los aires, la mesa, la caja de cartón, el mismo Don Cuco. La gente al ver que el metro se detenía en la estación comenzó a ascender y descender de los vagones, la multitud estaba en frenesí a la hora pico en la cuidad, y allí en el piso del metro se encontraba Don Cuco, entre la multitud, mientras un zapato bien boleado caía sobre él. Así como se lo habían contado entre sueños, su vida termino. El fin de Don Cuco, una cucaracha con bombín que había presentado su mas grande y maravilloso acto, “El ultimo acto”.

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