Día veinticinco. Lluvia ingenua.

lluvia

La lluvia bajo tus ojos
quiere disolver la sal,
la escarcha de tus mejillas,
el residuo de las heridas,
de una caracola sin mar.

Ese jardín del cielo
del que florece agua dulce
tiene pétalos tan fríos
y relámpagos calientes
que no puede cobijarte.

Las penas son las sirenas
del mar de desolación
mar de tu isla desierta
y la lluvia pretendiendo
cambiar por dulce la sal
pero solo lograra
que suba la marea.

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