Día once. Hechicera de espíritus.

Bailando

Te conocí a la mitad
de un vaso de Coca-Cola,
y me invitaste a bailar
al alegre son de un vals
de gene sin cuerpo
en medio de un panteón
disfrazado de salón.

Solo basto mirarte
a tus ojos  embrujados
para rendirme a tu encanto;
aunque no he de negarte
que tu primaveral escote
te diera una gran ventaja.

Y aprovechando tu magia
hiciste que el hielo del vaso
perdure lo que dura
un iceberg trasatlántico,
hasta que me di cuenta
que ya no caminaba
y con tigo flotaba.

Quien diría que aquella noche
mi humanidad perdería
pasando a ser un fantasma
que por las mañanas vaga
buscando a la hechicera
que fallo al robar mi cuerpo
pues se lo llevo incompleto
dejando mi corazón.

Este espíritu la busca
para encontrar con quien bailar
una pieza suave de vals,
y para entregar lo que ella
en un descuido tal vez
se olvidó de reclamar,
pero sobre todo dar
las más sinceras gracias
por dejarme un vaso helado
mitad de hielo perpetuo
mitad para rellenar.

7 pensamientos en “Día once. Hechicera de espíritus.

    • Algunas cosas les busco el punto medio, pero en algunas otras soy extremista, jejeje como el fantasma, quiere que se lleven todo de él o no quiere nada. Un vaso a medias siempre necesitara ser rellenado.
      Saludos, y gracias por comentar y por tu tiempo al leer esas pequeñas cosas que trato de pasar como poemas.

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