Frankenstein y Origami

La Chicana

La Chicana

Es un grupo musical argentino, Dolores Solá, Acho Estol, Osiris Rodríguez, Patricio Bonfiglio, Federico Tellechea y Manuel Onis. Creado en Buenos Aires en 1995 interpretan el tango con cierto rock.

En lo personal estas tres canciones me gustan mucho.

Del diario de Victor Frankenstein

Del diario de Victor Frankenstein
Escribo esto en una siniestra noche
en que mi obra ya esta lista
y mi sueño ha perdido todo atractivo,
una repulsion invencible
se apodera de mi.

En la bulliciosa calma
de un mundo que ahora es mi celda

se escucha un trueno que suelda
la tierra con lo infinito
luego el viento como un grito
como un divino reproche
pone a la calma su broche
y anuncia la tempestad
dejando a la claridad
que se enluta con la noche.

Ya han pasado algunas horas,
y en mi viejo consultorio
que ahora es un laboratorio,
hecho de humanos despojos
acaba de abrir sus ojos,
quien con tan siome figura
nació de una sepultura;
mi nombre no le daré,
de aquí en mas lo llamare
!la criatura¡

*******************

Frankenstein


Entre el horror y el espanto
hago de mi grito un canto
mi drama es no tener madre
y ser engendro de un padre
que ahora reniega de mi.

Y aunque sin nacer nací
sin tener siquiera un nombre
soy solo un remedo de hombre
un muñeco desdichado.
Y si fui galvanizado
por mi padre Frankenstein
en tan gótico vaivén.

Hoy lo que mas me subleva
es ser un Adán sin Eva
tener prohibido el nosotros
y ver amarse a los otros
ver como comen perdices
y yo con mis cicatrices.

Ees por mi figura horrible
que nunca seré querible
hago de mi grito un canto
entre el horror y el espanto
mi drama es no tener madre compadre.

*******************

Origami

Yo estaba vulnerable porque había descubierto
que las canciones no salvan los planetas;
vos estiraste el cuello de cisne de origami
y me negaste tu cuaderno de misterios.

Tenías una casa y un perro dinamita
y por las noches hablabas entre sueños;
la vida era más fácil en nuestra edad de piedra,
podíamos nadar los lagos de silencio.

Nada más llegar, algo traicionaba tu coartada,
dijiste que pasabas por acá.
Algo me avisó que me escapara, pero me tenía que quedar
al calor de una radio valvular.

Cuando el reloj marcaba demasiado tarde en punto
me claudicaste tu espada lapicero,
las hojas del cuaderno están todas en blanco,
había sido yo el autor de tu misterio.

La primera vez algo me asustó de tu mirada,
tus ojos me sabían escuchar.
Me invitaste a ver la madrugada, pero me tenía que quedar
al calor de una radio valvular.

Nada más llegar, algo traicionaba tu coartada,
dijiste que sabías cocinar.
Algo me avisó que me escapara, pero me tenía que quedar.

La primera vez algo me asustó de tu mirada,
tus ojos me sabían escuchar.
Me invitaste a ver la madrugada, pero me tenía que quedar
al calor de una radio valvular.

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