Mensaje: no copiar

Cerca de las ocho de la noche de un día cualquiera, el clima era gélido y comenzaba a llover, pronto me quedaría sin gasolina, y lo peor de todo, la próxima gasolinera estaba a tres kilómetros, estaba en medio de la nada, en esta carretera alzándose a mi izquierda una saliente enormemente amplia, era la continuación de esta montaña a cuyas curvas le era paralelo el camino, y a mi derecha solo había arboles, maleza y una lúgubre y tenebrosa esencia emanaba de su interior, arrastrado como una pestilencia insoportable por el viento que al mezclarse con el frio que había caído como un hacha no hacían mas que enfermarme al momento que tocaban mi cuerpo, así que subí la ventanilla del auto y encendí el radio para alegrarme la noche, la estación dio a una canción de los Rolling Stones que hace ya tiempo no escuchaba.

Al paso de una hora no veía avanzar mas que la aguja de la gasolina en retroceso, por la ventana todo era igual, el asfalto, esos arboles que perdían cada vez mas una forma natural y se deformaban, se retorcían, incluso se veían algunos tan secos y muertos, estaba empezando a desesperarme, y se me ocurrió orillarme y dormir en el auto asta que amaneciera, pensamiento que fue borrado de mi mente justo en la próxima curva al ver una pequeña luz a lo lejos, si no era una gasolinera mínimo podría pedir gasolina en caso de que corriera con mala suerte y se terminara antes de llegar a esta. Aquella luz parecía estar a unos escasos treinta minutos así que como por un impulso que sienten las moscas siendo atraídas por el mosquitero mi pie se hundió en el acelerador y pase de ochenta a cien kilómetros en un segundo.

Recorrí la carretera rápidamente, y esos treinta minutos que había calculado se convirtieron en diez, y sentí un gran alivio, un extraño placer mórbido cuando vi las letras brillantes en rojo rodeadas por unos focos blancos que decían MOTEL DE PASO, estas palabras adornaban a la vez que alumbraban todo el frente de un alto edificio con una fachada de madera y piedras, dando un aire acogedor, donde cualquiera podría pasar una buena noche solo o acompañado, enfrente se colocaba una estación suministradora de gasolina, una para gasolina y otra para diesel, me estacione enfrente y baje del auto, hacia un frío terrible, me mantuve observando aquel lugar, el piso donde era pura terracería y le crecían ciertos pedazos de pasto por algunas partes,  al fondo, parecía haber unos cuartos independientes del motel cubiertos por unas tejas que servían para resguardar del clima, en si parecían ser caballerizas, lo cual me pareció normal estando en un bosque y cerca de un pueblo, y mas allá se encontraba un enrejado con avisos que no pude alcanzar a leer y ni siquiera intente hacerlo, por lo demás solo era bosque.

Del edificio de cuatro pisos de alto salió un hombre regordete, calvo con un bigote al estilo de panadero italiano de las películas, con paso acelerado y moviendo la barriga que le resaltaba con esos pantalones de vestir grises, usaba un chaleco negro, y una camisa arremangada hasta el pliegue del codo.

-Buenas noches señor –dijo moviendo el peculiar bigote- ¿le lleno el tanque?
-Si es tan amable.
-¡Seguro! –dijo mientras sacaba la manguera de gasolina- y… dígame… ¿planea hospedarse?
-No lo se, creo que mejor continuare, espero llegar al Floral Garden por la mañana.
-Es una pena, sabe, este es un lindo lugar y cerca de aquí, ¡allá! –y señalo al motel- detrás de el majestuoso motel se encuentra a unos 5 minutos un hermoso lago, donde se pueden pescar las truchas mas grandes que usted aya visto jamás, ¡en serio! Puedo asegurárselo, jamás ha visto usted peces tan grandes y por su sabor… mm, me abre el apetito de solo pensar en ello.
-Oh, suena excelente, pero no tengo mucha experiencia con la pesca, y tengo un paquete que entregar.
-Bueno, si cambia de opinión yo mismo me ofrezco a enseñarle todo lo que me enseño mi abuelo sobre la pesca, refrescándole las que ya sepa usted –dijo retorciéndose el bigote y aventando la barriga al frente.
-Muchas gracias, lo pensare. Pero por ahora ¿me indicaría donde esta el baño?
-Claro, por ahora esta en reparación el de la planta baja, y tendría que subir varios escalones para el del piso de arriba, así que ¿Por qué no va al que se encuentra a un lado? –señalándome las caballerizas.
-Cielos, pensé que eran caballerizas –dije con cara de sorpresa.
-Jajaja, no señor, sé que de lejos parece un rustico lugar pero no tenemos lugar para caballos, ciertamente llego a haberlos en un tiempo, pero fue de eso ya hace mucho años. Déjeme encender la luz.

Dejo la manguera de gasolina conectada al auto y corrió a un apagador en la pared, cerca de la entrada del motel, enseguida se ilumino toda la parte lateral del motel donde se encontraban los baños, y ya encaminado le di las gracias de lejos y di la vuelta para encontrarme con una pequeña edificación con dos puertas, una de baños para damas y otra para caballeros. Entre y me encontré directamente con un gran espejo que abarcaba toda la pared de extremo a extremo, debajo había unos lavamanos, y se tenia uno que girar para encontrarse con cuatro mingitorios muy limpios y separados por unas pequeñas tablas separadoras, seguidas de cinco retretes cada uno con su cubículo en tabla roca pintada de color marrón, El baño parecía completamente limpio y tapizado con azulejo blanco.

Me encontraba frente al primer mingitorio cuando escuche un leve golpeteo, casi inaudible en uno de los baños, me erizo la piel en un abrir y cerrar de ojos, mis nervios se tensaron y mis sentidos se agudizaron, convenciéndome de que fue solo mi imaginación le jale a la palanca del mingitorio y me di la vuelta al lavamanos, quedando de frente con el espejo, un espejo que bajo la influencia de una dosis correcta de nerviosismo neurótico producía sin lugar a duda un ambiente podrido en miedo. Solo miraba de extremo a extremo el espejo, esperando que como en todas las películas de terror alguien saldría de uno de los baños y…

Me enjuague rápidamente, siquiera pensé en secarme, y me dirigí casi corriendo a la salida, y de un súbito movimiento en seco abrí la puerta de par en par y casi de una zancada olímpica cruce. Al hacer esto mis oídos captaron el sonido de una canica cayendo y rebotando por el piso, enseguida como un impulso electro, a la velocidad de la luz me paralizo un pensamiento que duro solo unas micras de segundo -¿Qué es ese ruido? ¿Como demonios puedo escucharlo de esta forma si el suelo de afuera es solo tierra? ¿Pero que carajos esta pasando?- tornando los músculos de mi cara una mueca de completo terror, al darme cuenta que estaba dentro, de nuevo frente al espejo gigantesco, en la estrecha entrada para dar vuelta a los mingitorios, reflejándome con la puerta detrás de mí –No, no puede ser- dije retrocediendo, con la cara pálida, y moviéndome como el rayo atravesé nuevamente el umbral de la puerta para toparme con la ominosa situación de la que unos dos pasos antes tenia, el espejo frente a mi, la puerta detrás.

Mi corazón carecía de autocontrol, era un motor yendo a cien kilómetros por hora, comencé a sudar frio, no quería ni moverme, no sabia que hacer y todo me dio vueltas, se me revolvió el estomago, y en el espejo parecía contorsionárseme el rostro, haciendo muecas de indescriptible sofoco y miedo.

Creo que mil veces pase por la misma puerta y mil veces me encontré de golpe con aquel espejo, reflejándome, pronto todo perdió sentido, tanto de lo que estaba sucediendo como de mi mismo, parecía atorado en una pesadilla sin salida, como aquellas que muchas personas temen tener y muchas otras no quieren ni recordar. Me lance al lavamanos y me moje la cara, esperando despertar, un sonido que asocie con algo parecido a una riza aguda, casi infantil salió del ultimo baño -¡¿Quién eres?! ¡¿Que quieres?!- grite con todo el aire de mis pulmones en vano. Tembloroso me incline poco a poco, no sé que esperaba encontrar pero de rodillas me puse y bajé mi cabeza para asomarme por debajo de los cubículos de los baños, tal vez había perdido ya mi cordura, pues no vi nada, lo cual no se si empeoro mi animo o lo alivio un poco.

Me levante y note algo que me dio esperanza, arriba de la puerta de la salida, había una rendija abierta, y se me ocurrió gritar por ayuda, así que me estire todo lo que pude para poder ver el exterior, pero cual fue mi terrible sorpresa cuando al otro lado de la rendija mire lo que mas temía… el baño mismo, solté un grito de desesperación, el cual parece que se convirtió en llanto, no encontraba mas que confusión en lo que estaba pasando, me ahogaba en cólera y terror, de pronto me halle como un desgraciado infante arrodillado en posición fetal sumergido en un berrinche infinito, al filo de la locura, derramando toda cordura en un llanto de sufrimiento irracional e incontrolable.

¿Qué fue eso? ¡Nuevamente la risa!, llamo mi atención como a un caballo que le jalan las riendas, y esos golpeteos que escuche antes… se hacían cada minuto mas fuertes, mas intensos, ¡estaban jugando con migo! Desgraciados, no se como pero el bigotón me había hecho una jugarreta.

-¡Hey tú, amigo, te he pillado en el acto! Eres un cabrón, ¡Sinvergüenza!

Me lance enloquecido y segado por una ira desconocida sobre los baños, abriendo la primera puerta de una patada,  encontrándolo vacío, gruñendo empuje la puerta del segundo baño, pero también estaba vacío, y, a medida que encontraba vacío cada cubículo de los retretes encolerizaba mas, gritando palabrotas y maldiciones con todo lo que se me ocurría.  Al final cuando no había mas baños, me lance al espejo y lo golpe fuertemente, lo quebré, lo estrelle, y desfalleciendo me dirigí de nuevo pero ahora sin fuerzas a la salida, la cruce, pero nada cambio, excepto eso, el espejo estaba intacto, y en letras rojas, escrito en el, “No lo copies”, no comprendí, y no quise intentar comprender, no quise saber que significaba ni con que lo habían escrito, y simplemente me deje caer, hay recargado en la puerta, en una esquina, como un vil animal resignado a su muerte –Tal vez alguien venga por mi cuando se den cuenta de cuanto tiempo llevo ausente- pensé con la mirada perdida en el vacío, mas muerto que vivo. Lo próximo que supe fue que desperté, tal vez me quede dormido, y por inercia o instinto, pues no me di cuenta si estaba de pie o lo hice arrastrándome me levante, aun fuera de mi, y cruce la puerta por millonésima vez, pero esta vez, un alivio respondió a mis plegarias y lo que sentí fue el frio viento golpeando mi piel, recupere la vista como si una tela la hubiera cubierto y ahora fuera liberada, recupere mis sentidos uno a uno, y sin menos con una alegría casi eufórica, corrí sin pensarlo, de regreso al auto, corrí lo que me parecieron las millas mas cortas de mi vida a pesar de que solo eran unos cuantos metros de distancia, y hay se encontraba el hombre regordete acomodando la manguera sobre la pequeña estación de gasolina.

-¡Santo cielo! ¿Se encuentra bien? ¿Quiere que llame a un medico? Me parece que hay uno hospedado hoy mismo.
-No… no, no –dije casi jadeando- estoy bien, solo tome y guarde el cambio.

Le entregue un billete y le agradecí, subí rápidamente al auto, arranque y no pensé mas en mirar atrás. Ya hasta después de unos kilómetros y tratando de olvidar todo, pensando que solo fue causa de un ataque de migraña de los cuales sufría desde pequeño me había desmayado y todo fue una alucinación, lo cual ya había sucedido con anterioridad.

Divise a lo lejos el pueblo  de Floral Garden y me alegre de hacerlo, acomode mi espejo retrovisor y mire detrás.

-¿Ya llegamos papi? –me dijo mi hija despertando del asiento trasero, tallándose los ojos, una hermosa niña de cabello quebrado, seis años de edad y era un angelito.
-Si amor, ya casi llegamos.
-Que bueno que no lo copiaste papi, ¿No lo copiaste, verdad?

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