La nota

-Buenas noches tengan todos ustedes radioescuchas, y bienvenidos a otra emisión mas de su programa favorito “Relatos de media noche” con su locutor James Peterson desde las cabinas de Sunny Coast sintonizando en 96.3 FM…

La noche transcurría como cualquier otra, James llevaba la audiencia de su programa de radio de una forma creciente desde hace unos meses cuando tomo la batuta como locutor, comenzando quince minutos antes de media noche, era la hora que daba inicio al primer programa de radio sobre lo paranormal, había recibido ya varias llamadas algunas eran solo de farsantes o charlatanes que querían hacer fama otros solo contaban viejas leyendas locales de algún lugar.

En particular James descubriría esta noche, que a lo cotidiano, le encanta tomarnos por sorpresa, algo inevitable, y convertirse en todo un caso fuera de la comprensión humana, dando un violento giro a lo común y comprensible de una noche como estas, noche que será recordada por todo Sunny Coast, cuando James Peterson tomo esa llamada.

-¿Si? Buenas noches, ¿con quién hablo?
-Hola, muy buenas noches señor Peterson, me llamo Albert, Albert Zalas y llamo esta noche… bueno no precisamente… la verdad señor Peterson es que necesito su ayuda –dijo con voz tenue y temblorosa- o no sé si usted me pudiera orientar… estoy confundido.
-¿Dígame que le sucede? No sé si le pueda ser de mucha ayuda –contesto James Peterson ignorando la señal del productor de que cortara la llamada- ya que es solo un programa sobre lo paranormal.
-No me malentienda, es por eso que es el lugar indicado… vera, me mude con mi hermano hace un par de meses y desde entonces él me había platicado que había tenido ciertas experiencias un tanto extrañas. Nunca le creí del todo y siempre le decía que no se preocupara pero… -corrió por su garganta un amargo trago de saliva, como si se negara a creer lo que estaba pensando y a punto de decir.
-¡Albert!, ¿se encuentra usted bien?
-Si, es solo que, esta mañana cuando desperté él no estaba, y siempre es quien despierta primero para ir a su trabajo, así que al despertar lo encuentro desayunando, pero esta mañana no se había tocado un solo cubierto de la alacena, así que subí a ver a su habitación pensando que se había quedado dormido. La casa se sentía fría, algo extraño estando a finales de primavera y mas aquí, cerca de la costa. Pero le atribuí esta sensación a que acababa de levantarme. Finalmente toque a la puerta de su cuarto pero se abrió lentamente soltando un chirrido escalofriante, el ambiente era cada vez más denso, y la habitación estaba bacía, intacta, como si nadie hubiera dormido hay esa noche.
-Entonces ¿su hermano no paso la noche en casa?
-Claro que paso la noche en casa, yo mismo lo vi irse a dormir, pero esta mañana no había rastro alguno de él en la casa, excepto una carta… una nota que por más que la leo una y otra vez  no… mi mente se reúsa a creer lo que se encuentra escrito en ella.
-¿Su hermano escribió esa nota? ¿Qué es lo que dice que lo altera tanto?

 

Albert temblaba, se podía notar su sudor frio por intercomunicador, incluso el staff de la cabina de radio permanecieron quietos, no se atrevían a mover un musculo, como esperando que de esta forma el ambiente que se hacía cada vez más pesado desde aquella llamada a las doce de la noche fuera a disminuir por quedarse inmóvil, todos esperaban o deseaban que aquella llamada del tal Albert Zalas no fuera más que otro farsante, y los rostros de todos se contemplaban rígidos unos a otros, aquel lugar tenso como la voz de Albert.

En tanto, James Peterson, quien antes de trabajar como locutor era un lector aficionado a lo extraño también se le notaba serio, pero a diferencia de los demás James tenia dominio sobre sí mismo, y difícilmente algo lo alteraría o al menos eso es lo que pensaba.

Después de una incómoda pausa de unos segundos que parecieron horas Albert menciono que les leería aquella carta que encontró sobre el escritorio de su hermano y que esperaba que alguien le dijera que significaba todo eso, casi llorando y atragantándose con la saliva deseo que su hermano estuviera escuchando aquel programa y llamara en cualquier momento para dar cuentas de que se encontraba bien y todo era un malentendido. Tomo un profundo respiro, luego uno más ligero y comenzó la siguiente lectura.

“Escribo esto en una macabra noche de una fecha desconocida, al son del ulular fuera de mi ventana, impulsado por una fuerza desconocida a llenar estas hojas con letras profanas, letras que solo pueden escribirse por la mano de alguien a quien los que regresan del enloquecedor castigo eterno han infectado. Maldita sea la hora!!!

Me encontraba fumando un cigarrillo en el escritorio, frente a la ventana, elaborando un proyecto para el trabajo, el viento resoplaba fuerte afuera pero adentro el calor era persistente, así que abrí la ventana para dejar entrar un poco de la brisa nocturna, y pronto termine mi cigarro, y después de unos minutos el sueño me venció allí mismo en la silla, quedando profundamente dormido hasta que un fuerte pesar me despertó al escuchar débilmente, casi inaudible, como si mi nombre fuera arrullado por el viento y este lo llevara hasta mis oídos congelando desde mi nuca hasta mis orejas, algo que lo tome como parte de algo que tal vez estuviera soñando, pero mis dudas iban a desaparecer durante la noche, ya que antes de volver a caer dormido sentí el roce de algo sobre mi pelo, como si una mano fugaz y pesada me corriera de lado a lado pasando por donde termina mi cabello y comienza el cuello prosiguiendo un escalofrió de lo más aterrador, sin tiempo para que se atenuara termino por desintegrar el umbral de mi adormecimiento nuevamente aquel suspiro que anunciaba mi nombre resonó ligeramente en mis oídos y salte de mi silla inmediatamente, mi corazón se inquieto considerablemente bombeando sangre por todo mi cuerpo rápidamente acompañando a mi respiración. Entre pensamientos y miradas a mí alrededor trate de consolarme diciendo que todo había sido causa de un mal sueño combinado con las ráfagas de viento que atravesaban mi ventana como jinetes sobre caballos fantasmales.

Ya con poco más de control sobre mí persona, lo cual me tomo un tiempo indefinido me acerque a la ventana y con un movimiento brusco la cerré y decidí irme a dormir sin más, mientras aun tuviera los nervios para no salir corriendo a la habitación de mi hermano.

Apague la luz, y me fui a la cama, tratando de olvidar todo comencé a intentar pensar en otras cosas dejando que mi mente divagara por los rumbos que atañen como cuervos los pensamientos de quienes no logran dormir a estas altas horas nocturnas, dando mis esfuerzos resultado.

Pero, no sé cuantas horas permanecí dormido o si en verdad llegue a despertar, ya que una fuerza extraña me oprimió el pecho contra la cama con gran fuerza, y luego inmovilizo mi brazo izquierdo y mi pierna izquierda. Trate de dar una voltereta pero lo que sea que me estuviera atacando en la oscuridad me sostuvo por el cuello y me aventó contra la cama, entre en desesperación, por más que trataba de golpear y pataleaba con mis extremidades derechas no lograba golpear nada, solo era viento el que arremetía tan desesperadamente, caí sin remedio en una profunda angustia, algunas lagrimas brotaron corriendo por mi rostro, y dese en ese momento que si esto era una pesadilla despertar de inmediato, pero nada ocurría, y mi respiración era cada vez oprimida con mayor fuerza. Temiendo por la situación más que por mi vida, entre el horror que se apoderaba de mi mente intente dar un grito con todas mis fuerzas antes de que mi garganta cerrara llevándose con ella mi último suspiro, pero todo intento fue sofocado como una vela que se apaga por falta de oxigeno, y con el último remanente de fuerza y mas desesperación que terror impulse todo mi cuerpo en un ataque frenético por librarme de aquel horror.

¡Cielos! Esta vez dio resultado y caí de la cama impulsado por mi propia fuerza, entre el dolor y recuperándome tanto física como mentalmente me incorpore tambaleante, no supe mas de nada, ni de donde estaba ni de quien era, ahora se apodera de mi un impulso incontrolable, se apodera de mi ese deseo, ¡debo obedecerlo! Solo así me dejara en paz…

Me acerco entre las tinieblas al escritorio, tomo papel y lápiz, ¡aviento todo lo demás al suelo, necesito espacio!, la oscuridad está presente, el frio me hace temblar cada musculo de mi cuerpo.

¡Qué demonios!?? Se han abierto las ventanas, ¿Qué es eso?? ¡No!, no hay nada afuera, pero el viento sopla hacia la ventana… me está arrastrando…

Todo quedo en silencio, solo se escuchaba el llanto de Albert por el intercomunicador, todos se miraron unos a otros, petrificados, y se dieron cuenta que al respirar sacaban bao de sus bocas, lo que les hiso mostrar una cara de horro.

-¡Albert! ¿Se encuentra bien? ¡Conteste!
– Yo… señor Peterson… -dijo entre lamentos ahogados y tragos de saliva- siempre pensé que todas estas cosas eran simples cuentos para asustar a los niños, y ahora mi hermano… si tan solo hubiéramos hecho caso…
-¿Caso a quien?¿sobre qué Albert?
-Ella nos lo advirtió, pero siempre pensamos que eran solo cuentos…
-Albert, tranquilícese por favor, resolveremos esto.
-Ya es demasiado tarde, y ahora, yo sigo, lo presiento
-Albert, ¿el siguiente en qué? ¡Albert, conteste!
-¡Ah! No puede ser…
-¡¿Qué sucede Albert!?
-Hace frio… -dijo en voz baja- Hace mucho frio…
-Albert, no se preocupe, encontraremos a su hermano, usted estará bien.

Pero nadie contesto, James se exaspero y golpeando la mesa de la cabina ordeno a los otros que estaban como verdaderos cadáveres palidecidos y sin moverse que hicieran algo, que llamaran a la policía y que los mandaran a la dirección de los Zalas, se levanto y dio como ultima orden que terminaran la transmisión, tomo su chaqueta y salió rápidamente.

El reloj marca cerca de las 3 de la mañana, un carro de alguien llamado James Peterson se estaciona frente a una casa donde cinco patrullas estaban activas, James Peterson entra y conversando con los policías y buscando por todas las recamaras descubren de que hay señales de que nadie la ha habitado durante un buen tiempo, de que los pisos y los muebles están empolvados, solo encuentran un teléfono sin línea, y bajo el unas hojas con una extraña nota, una nota que se había leído en cadena nacional desde la estación de radio 96.3 de Sunny Coast.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s