En un mar de amores

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Tienen lágrimas en los ojos
las alas frías y la cara triste
los caídos, los alejados
del calor y del sol.

Ellos juegan con los niños
-los únicos que pueden verlos-
los hacen reír –a los niños-
juegan juntos hasta caer la noche.

Los caídos cargan  los niños
y les regalan una pluma de sus alas
los sumergen en el rio…
los niños, les pagan con fuego.

Fuego que aleja el frio
llamas que calman la sed
para dormir sin dolor
el aguardiente sin sabor.

Y sueñan un rio
una piedra sellada
un puente colgante
decrepito y travieso
como el pasado.

Extranjero y exiliados
de este mundo
el frio de cada noche
solo hay calor en la fogata.

Fernando B. Salgado

Partida simulada

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Si algún día partieras
y solo quedara tu ausencia
-y no la ausencia de coma
o de puntos suspensivos,
si no la ausencia del incierto adiós
que deja sabores amargos
y baches en el estómago-
Esa ausencia te llevaría lejos
pero te irías incompleta
quedando en mi grabado
por un cincel de almas
tu sonrisa.

Aunque el ficticio adiós
se traduzca en un hasta luego
y lo adornes con lágrimas de ojala
y acaso mientas tu o la injusta fortuna
o el dios venerado a tu gusto
nos juegue una mala broma
no habrás de ausentarte
en mis rezos nocturnos
en mis sueños profundos
y en una que otra copa
a tu salud.

La dulce vida que has traído
sonara siempre como campanas
en ventanas abiertas,
que no son más que ecos
de canciones y risas
que se quedan con migo,
como contigo se queda
en tu cabecita graba
mi mano gentil y un pedazo
de un corazón que te extraña
y anhela una llamada.

Más que un Nahual

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Unas veces soy tan pequeñito
que me escondo en tus pupilas
y otras más me vuelvo
un ave que vuela a tu ventana
y alegremente te canta.

Puedo cambiar de forma
e incluso dejar mi cuerpo
y volverme nube que llora
cuando entristeces.

Puedo ser un hombre
o puedo ser creatura
que salta de cerro a cerro
cuando me necesites.

Soy mil bestias en una
son mil pieles que te extrañan
es un solo corazón
que te ama.

Resumiendo cambio y juego
me reinvento cada día
para verme en tus ojos
como realmente soy.

Fernando B. Salgado

Vestimentas

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Que desnudo se ve tu cuello
desvestido de mis besos,
observe una tarde
y resolví tejerte
una bufanda con mis labios.

Temblabas tan azul
en las noches de invierno
e invente para ti
un suéter de abrazos.

Y esquile las nubes
para cubrir tus pies
ya cansados
haciendo juego a los halagos.

Quien imaginaria
que a cambio tus cantares
tu mirada al desnudo
y tus labios espontáneos
serian mi cobijo.

Late fuerte
sístole de mi diástole
atavía mis noches
con tu luna.

Yo desnudo tuyo
me visto de ti.

Fernando B. Salgado

Sophia

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Cascabeles dorados
adornan tu nombre
pequeña y frágil
eres entre mis brazos.

Ángel de risas discretas.
hablamos y aprendes mi lengua
y me miras con tus ojos
de estrellas nuevas y eternas.

Curioseas a tu alrededor
de mi mano aprendes el mundo
tocando y probando
texturas y sabores.

Aleteas el mundo
con alas bienaventuradas
de colibrí de mayo
y las flores no te faltan.

Con tu sangre nueva
y tus rizos castaños
cantas a la vita nuova 
tocando Für Elise.

Fernando B. Salgado

El físico de una mujer

Hablando pura y meramente
del físico
y no solamente de nalgas
o de redondos y suaves pechos
¿Cómo puede ser…
-quizás aleguen-
que el físico abarque
algo más que el culo y las tetas?
¿Qué haya algo más
que el monte de venus
y su hondonada?

Quizás ellas no recuerden
y por eso no ofrecen
o no lucen o no disfrutan;
Quizás por su culpa
de ellos, nuestra
o por culpa de ellas,
ingenuas,
algo más eréctil
que el venerado clítoris
y más agradecida
que la hierba buena.

Quizás ellas no recuerden
y por eso no ofrecen
o no lucen o no disfrutan
porque quizás se olvidaron
de sus alas.

Fernando B. Salgado

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Ver gente muerta

Virgen de la amargura, vela por él
Virgen de los caídos, ruega por el…

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Vela por el alma
en este abismo abandonada.
Condenado por miradas
a la muerte antes del túnel
asesinado por las miradas sin rostro.

Huérfano de Abraham, Isaac, Jacob
huérfano del hijo
Eli, Eli, lamma sabachtani?
limosnas que caen a tus manos
son como las monedas.

Tu soga fue tejida
de hombres y de reglas,
no de junco
dejándote sin voz
y te adoleciendo la enfermedad,
te duele el caminar,
te duelen las lágrimas
que lavan tu rostro
y se secan como tu piel.

Fernando B. Salgado

INVITACIÓN AL ORGASMO EN PRIMAVERA

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La luz de primavera se disputa los rincones de la tierra seca,
y provoca nacer en ella los verdes y la madera nueva
y sobre los verdes nace tu cuerpo tendido
y mis dedos acarician la hierva buena de tu monte
como si el calor de tus laderas brotara lejos y profundamente
como un secreto.
Quizas me este amaneciendo
y la brisa llene tu cueva del diablo de un húmedo rocío
que atraiga tu polo sur a mi polo norte,
para probar la miel de colmena ya sin reina.

Y mientras el sol calienta la tierra
es mejor acercar tu ecuador al mio
y dejar fluir en los trópicos los ríos.

Debatir los pecados y las virtudes del gusto,
entre tus magnolias coronadas con botones erógenos
floreciendo paralelas a tu respiración tersos como la piel del higo
que ya pelado y sin cascaras de pudor
se deleita su blancura y su centro enternecido.

Reverberamos a tragos los manantiales de nuestras bocas
hasta que dos aves en nido parecen una con sus plumas
y aleteamos tan fuerte que me arañas y yo te pico
tu cantas y yo atento te escucho.

Que forma la nuestra de vernos
usando los ojos cerrados
de polinizarnos las semillas
sin ser mariposas ni jardineros.

Fernando B. Salgado

Hoy tuve miedo

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Hoy tuve miedo al despertar
de un lúgubre sueño
donde el mundo había dejado
toda esperanza y ganas de soñar.

Aun entrada la noche
encandilado por aquel sueño
salí a mojarme la cara
y pude encontrar la calma.

La luna me abrazo con su luz
y las estrellas sonreían
a coro de parpadeos,
aun estando tan lejos
sentí que podía abrazarlas.

Jhony dijo que lo difícil
es mirar, o comprender
a un gato o un perro,
que calma la mía al descubrir
que mi sueño mentira fue
y aun hay quien sepa mirar
las farolas de la noche
con su faro dirigente
de los barcos de los sueños.

Y mi corazón se alegro
jubiloso y sonriente
burlándose de mi sueño
por mentir tan atrozmente.

Una estrella pasajera dijo
-No temáis a la oscuridad
pues solo con ella brillaran
la luna y las estrellas-.

Fernando Salgado

Carta ante un sucidio

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Algunos pensaran que el suicidio es un acto de cobardía, pero se necesita de mucho valor, no cualquier persona es capaz de tomar una navaja y sostenerla contra su muñeca, justo por encima de la arteria radial, y realizar un fino corte, pequeño, de tal manera que no dañe los tendones, pero suficiente para perforar de lado a lado el gran vaso, quien diría que una incisión menor a una pulgada puede matarte lentamente, de forma que solo sientes el ardor del corte y tienes la certeza que será el último dolor que sentirás, miras salir la sangre, fluyendo roja como un pequeño riachuelo por el cual a cada segundo que fluye ese caliente liquido rojo se escapa tu vida, dejándote ese frio que comienza a hacerte temblar, un escalofrió recorre tu espina, tu respiración es lenta, suave, sabes que estas muriendo, sientes el miedo, y frente a ello quizás sientes arrepentimiento, pero aquel fluido escarlata que ahora hace un charco en el piso te avisa que es muy tarde, que no hay marcha atrás.

E escuchado varias veces que cuando uno muere su vida pasa frente a ellos, odiaría que eso pasara, suficiente he tenido con vivir una vez como para volverlo a ver, pero ya que, después de esta noche no tendré que volverlo a vivir o a recordar, ya no le hare más daño a nadie, ya nadie me hará más daño; todos estarías mejor si yo no hubiera existido, si vuelvo a nacer me esforzaré por morir en el parto, quizás de vueltas hasta ahorcarme con el mismo cordón umbilical.

Mis manos se entumen, me duelen las articulaciones de las muñecas, de mis dedos, ¡Ah! ¡Duele mucho! un pequeño temblor en todos mis músculos me causa gran malestar, unas ligeras nauseas se apoderan de mi estómago, quiero moverme pero no puedo, mis pies están adormecidos, y mis dedos están muy fríos, duelen.

-Quizás alguien llegue a ayudarme- pienso entre el sentimiento de arrepentimiento,  pero es inútil, escogí hacerlo a esta hora pues a esta hora nadie vendrá, unas lágrimas se deslizan por mis mejillas tan fluidamente como la sangre de mis muñecas. El ardor casi desaparece, cada vez siento el cuerpo más frio, y más liviano, tengo mucho miedo, quizás cometí un error… -Da igual, a nadie le haré falta, nadie se percatara de mi ausencia- mi último pensamiento me hace sonreír de una manera enferma y débil, mientras las lágrimas y la sangre no dejan de brotar.

¡¡¡Brota, brota, brota!!! ¿Por qué no deja de brotar? Quisiera que todo terminara de una vez, ¿Por qué incluso esto tiene que tardar tanto? No, no, no, yo… ¡Ya! ¡Termina de una vez! Apenas si puedo respirar, es más un suspiro, un gemido que una respiración, me sofoco, morir da mucho miedo, tengo miedo. A la luz de la noche la sangre parece un gran líquido rojo carmesí, oscuro, oscuro como la noche. Quizás no fue el método más sutil… no importa, ya no importa, este es el último problema que le causo al mundo. Mañana cuando todo despierten se darán cuenta que el mundo es ahora un lugar mucho mejor.

Solamente quisiera haber probado por última vez unas ricas fresas cubiertas de chocolate, si… ¿Pero en que estoy pensando? Estoy muriendo y solo pienso en mi comida favorita, tengo mucho frio, debí haberlo hecho dentro de la casa, o cubrirme con una manta. ¡No! ¡¿Qué va!? Por una vez quiero causar los mínimos problemas posible, a menos así podrán limpiar la sangre con una manguera, nadie tendrá que lavar nada.

El charco de sangre esta ya frio, o quizás ya no siento nada más que este horrible frio, ¡Cuánto frio! Tengo mucho sueño, debería dormir, así no me daré cuenta cuando deje de sangrar, cuando se termine mi sangre, y mi vida con ello. Simplemente, me iré, me iré para no regresar jamás, que gran alivio. Los dejare, no volveré a molestarlos, se los prometo.

Se me dificulta mucho respirar, tengo que abrir la boca para jalar aire, el frio y cortante aire, siento que mi cuerpo pierde peso con cada exhalación, tengo la boca seca, mucha sed, no siento la lengua, creo que ya deje de llorar; esperen, creo que también deje de sangrar, eso significa que ya…

Hace mucho frio, todo esta tan solitario, demasiado oscuro.

Adiós.